El proyecto parte de una reinterpretación contemporánea de la arquitectura tradicional de Binibeca, tomando como referencia su riqueza espacial, la escala doméstica y la diversidad de volúmenes que caracteriza al conjunto.
Más que reproducir formas existentes, la propuesta recupera sus principios esenciales para construir una arquitectura actual, vinculada al lugar y reconocible dentro del paisaje menorquín.



La combinación de distintas tipologías de vivienda permite construir un conjunto heterogéneo, donde la alternancia de alturas, llenos y vacíos evita una lectura repetitiva.
La topografía acompaña esta estrategia, introduciendo pequeñas variaciones en la implantación y favoreciendo una percepción más orgánica del conjunto. Cada vivienda mantiene así su propia identidad sin perder la coherencia de una arquitectura compartida.
Las cubiertas adquieren un papel protagonista en la definición de la propuesta y construyen un perfil cambiante sobre el paisaje. El arco, reinterpretado desde un lenguaje contemporáneo, aparece como un gesto reconocible que remite a la tradición mediterránea sin reproducirla literalmente.
Su incorporación introduce ritmo y singularidad, reforzando la lectura fragmentada del proyecto y convirtiéndose en uno de sus principales elementos identitarios.


