Altea Hills

Alicante /
(2023)

TOPOGRAFÍA ÚNICA


En la ladera del Áramo, a los pies de la imponente Sierra de Bernia, se despliega una parcela única, con una pendiente pronunciada que desciende de oeste a este y una forma alargada e irregular que dibuja el paisaje de norte a sur. Este relieve no es un obstáculo, sino el punto de partida de una arquitectura que se adapta, se insinúa y se moldea al compás del terreno. La orientación, disposición y geometría de los bloques responden a una voluntad clara: integrarse sin imponerse, dejar que la arquitectura brote del suelo como una extensión natural del entorno.

Desde el inicio, el proyecto ha estado guiado por este principio: abrazar la topografía de Altea, respetar su desnivel y convertirlo en una oportunidad para abrir las viviendas al horizonte del Mediterráneo. No se trata solo de construir, sino de habitar con sensibilidad, de generar un lenguaje común entre la materia construida y la geografía viva. Cada trazo arquitectónico se fundamenta en esa fusión, y cada decisión se alinea con una visión en la que la innovación tecnológica y el respeto al lugar conviven con armonía.

LÍMITES DILUIDOS ENTRE INTERIOR Y EXTERIOR

El gesto fundamental del proyecto es disolver las fronteras entre el interior y el exterior. Las líneas desaparecen para que el paisaje penetre en los interiores y se convierta en parte del día a día de quién lo habita. Las viviendas se conciben como refugios luminosos, abiertos al cielo y al mar, donde la arquitectura acompaña sin imponerse. Las terrazas prolongan los espacios interiores hacia la luz, hacia el aire, hacia el silencio del bosque mediterráneo.

Más que lujo, se propone una forma de habitar sofisticada, consciente y serena. Una experiencia donde cada elemento —desde los acabados hasta los sistemas inteligentes de control— está pensado para ofrecer bienestar, autonomía y belleza. Los apartamentos y villas, elevados sobre la ladera, se abren a vistas privilegiadas, mientras que las zonas comunes —como las piscinas o los espacios de coworking— se integran entre la vegetación, generando espacios íntimos destinados a compartir.

El diseño bebe de la tradición arquitectónica local, reinterpretándola desde una mirada contemporánea. La elección de materiales sostenibles, nobles y honestos refuerza el vínculo con el territorio y proyecta una arquitectura que no caduca, sino que evoluciona con su entorno.

ARQUITECTURA Y NATURALEZA EN EQUILIBRIO

Este proyecto no se impone a la montaña; la acompaña. Cada bloque se sitúa con precisión, respetando las líneas naturales del terreno y reduciendo al mínimo las intervenciones en el paisaje. Así se garantizan vistas ininterrumpidas minimizando el impacto visual. Las estrategias pasivas de diseño —como la orientación, la ventilación cruzada o el uso de vegetación autóctona— convierten la sostenibilidad en el corazón mismo del proyecto.

La luz natural entra generosa por grandes aperturas, reduciendo la necesidad de iluminación artificial. Las cubiertas se convierten en jardines, y las zonas exteriores están diseñadas como espacios vivibles, sociales y saludables. El uso de especies vegetales locales no solo embellece, sino que también reduce el consumo hídrico y favorece la biodiversidad.

GEOMETRÍA DEL PROYECTO


El conjunto se organiza en bloques plurifamiliares y villas que se despliegan como piezas ordenadas en el terreno. Cada bloque acoge cuatro viviendas por planta, sumando 32 apartamentos que comparten una lógica de sencillez, ritmo y equilibrio.

Las villas, por su parte, se articulan en dos alturas más sótano, y juegan con la rotación de la planta superior para ganar vistas, privacidad y dinamismo formal. Esta rotación responde no solo a criterios estéticos, sino también funcionales: al girar, se abren al mar y se alejan unas de otras, preservando la intimidad sin perder unidad.

Bajo la plataforma de acceso a las villas superiores se despliega una zona común que articula espacios al aire libre y zonas de recreo: una piscina, jardines y áreas comunitarias abiertas.

Este ámbito se convierte en un lugar de encuentro, descanso y conexión entre los residentes, que encuentran aquí no solo un lugar para vivir, sino un modo de vida en armonía con el paisaje excepcional de Altea.

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