Casa Oktade

Valencia /
(2025)

HORIZONTALIDAD HABITADA

En una parcela llana y tranquila de Godella, a pocos minutos de Valencia, surge una vivienda que hace de la horizontalidad su lenguaje principal. Una arquitectura masiva, de líneas rotundas y voladizos generosos, que se asienta con serenidad sobre el terreno y construye un refugio luminoso, estable y profundamente mediterráneo.


El proyecto se concibe como un juego de geometrías puras que dialogan con la luz y con el vacío: planos que avanzan, sombras que se proyectan y volúmenes que se superponen para dar lugar a una presencia arquitectónica contundente, pero siempre equilibrada.

UNA ENTRADA QUE SE REVELA

Desde el acceso, la vivienda marca su carácter. El recibidor se organiza alrededor de una gran escalera que da verticalidad al espacio y actúa como pieza protagonista. Dos aperturas superiores permiten que la luz cenital descienda desde los lucernarios, bañando el vestíbulo con un brillo suave y revelando, desde dentro, la profundidad del gran voladizo exterior.

Al avanzar, un ventanal enmarcado al fondo del espacio abre una fuga visual directa hacia el jardín, anticipando la relación constante entre arquitectura y exterior que define el proyecto.




LUZ, MASA Y APERTURA

La vivienda se orienta estratégicamente para que las zonas de día —salón, comedor, cocina y jardín— reciban la luz más generosa, mientras las cuatro suites se reservan para un ámbito de calma y privacidad. Los grandes ventanales que recorren toda la vivienda disuelven la frontera entre interior y exterior, permitiendo que la luz mediterránea entre franca y que cada estancia respire hacia el jardín.

En contraste con las formas puras y los planos extensos, la fachada adquiere vida propia gracias a una textura árida y cálida, que enfatiza la materia y convierte cada voladizo en un gesto escultórico. Los tonos terrosos y la rugosidad del acabado dialogan con el paisaje valenciano, reforzando la identidad del conjunto.

ESPACIOS PARA HABITAR CON CALMA

Los interiores, amplios y luminosos, están diseñados para generar bienestar. Cada dormitorio goza de su propio ámbito íntimo, mientras las zonas comunes se conectan de manera fluida con el exterior. La materialidad interior —maderas claras, superficies continuas y tonos cálidos— acompaña la serenidad que transmiten los volúmenes exteriores.

Los 70 m² de terrazas sobre las cubiertas ofrecen rincones íntimos desde los que disfrutar del clima mediterráneo, mientras que el jardín, organizado alrededor de una amplia piscina, funciona como el corazón social de la vivienda. Desde la cocina y el salón se accede de manera directa, convirtiendo este espacio en un eje natural de reunión, vida familiar y conexión diaria con el exterior.

UN REFUGIO CONTEMPORÁNEO

La vivienda aspira a generar paz. Su escala, sus sombras profundas, la ventilación cruzada y el peso amable de sus formas transmiten seguridad, recogimiento y equilibrio.

Es una arquitectura que no busca imponerse, sino acompañar: abrazar la luz, abrirse hacia el jardín y ofrecer un refugio sereno donde habitar con calma, en un diálogo continuo con el clima y con el ritmo pausado de la vida mediterránea.

chevron-downarrow-up